Erika Leonard James, mejor conocida como E.L.
James, es una escritora británica que atribuye principalmente su fama a la publicación
de “Cincuenta Sombras”, una trilogía de libros cuya primer entrega se titula
‘Cincuenta Sombras de Grey’.
Nacida el 7 de marzo de 1963, E.L. James creció en
Buckinghamshire y estudió Historia en la Universidad de Kent. Antes de
dedicarse a la escritura, trabajó en la industria del entretenimiento, donde
ocupó cargos como ejecutiva y productora de televisión.
Respecto a su obra más conocida, la propia autora
ha afirmado que encontró inspiración en la saga de “Crepúsculo”, de
Stephenie Meyer, y sus icónicos personajes, una historia que, desde su publicación y posterior adaptación
cinematográfica, se convirtió en un fenómeno mundial.
Así, en 2011, vio la luz ‘Cincuenta Sombras de
Grey’, una novela erótica que rápidamente ganó bastante popularidad. Este éxito
ha generado múltiples opiniones y críticas divididas; sin embargo, es imposible
negar su gran difusión a nivel internacional, llegando a abarrotar librerías en
numerosos países.
Personalmente, puedo decir que cuando leí
‘Cincuenta Sombras de Grey’ fue más por curiosidad que por un genuino interés o
porque su argumento me pareciera atractivo. Había escuchado en numerosas
ocasiones un sinfín de referencias y calificativos sobre el libro,
particularmente en aquel periodo en que gozaba de mayor divulgación.
De este modo, comencé la lectura para despejar mis
dudas sobre su contenido y para poder formarme una opinión por mí mismo acerca
de si valía la pena o si contaba con elementos rescatables desde un enfoque literario.
Para ello, debo comenzar diciendo que,
seguramente, no soy el tipo de lector que más podría disfrutar de este ejemplar
o del género erótico especialmente. Las primeras páginas me parecieron
interesantes, entretenidas y con un buen ritmo, por lo que la lectura me estaba
agradando, aunque sin llegar a ser excepcional o reflejar una prosa brillante.
La primera parte realmente me mantuvo intrigado,
pero, desde mi percepción, llega un punto en el que todo se torna previsible,
simplón y, en algunos pasajes, hasta exagerado. Esto hace que la lectura pueda
volverse tediosa en ciertos momentos, con situaciones y diálogos repetitivos
que no aportan interacciones realmente originales, lo que poco a poco, llevó la
experiencia en picada.
La trama se desarrolla desde la perspectiva de
Anastasia Steele, una joven estudiante de literatura que vive con su mejor
amiga, Katherine Kavanagh. Katherine escribe para un periódico estudiantil; no
obstante, una mañana se enferma justo cuando tenía un compromiso importante
para este, por lo que le pide a Ana que tome su lugar en la entrevista que
realizaría a Christian Grey, un joven y exitoso empresario. Por tratarse de una
oportunidad que Katherine no podía dejar pasar y tras varias suplicas, Ana
termina accediendo a cubrirla. Aquel instante marcaría un punto de inflexión a
partir del cual la vida de Ana tomaría un nuevo rumbo, acercándola a un mundo
totalmente desconocido para ella.
La entrevista no comienza de la mejor manera, ya
que Ana cree, en un inicio, haber dejado una mala impresión en Christian, de
quien se sintió intimidada desde el principio. Pese a ello, pronto descubrirá
lo equivocada que estaba, notando que el encuentro con el empresario fue más
que una simple entrevista, pues ese instante despertó en ella una profunda
confusión que irá creciendo paulatinamente, sobre todo al verse sorprendida por
lo que parece ser una emoción recíproca.
A medida que otros encuentros entre Ana y
Christian tienen lugar, la atracción y la tensión aumentan en ambos, hasta
llegar al punto de que surge una proposición hacia Ana que estipula una
relación en la que habrá encuentros sexuales, con la salvedad de que estarán
basados en los gustos y fetiches de Christian, los cuales no son para nada
ordinarios.
De esta forma, se presenta la premisa que podemos encontrar
en ‘Cincuenta Sombras de Grey’, una historia que juega con el erotismo y la seducción,
abordando también los aspectos que surgen derivados de estos conceptos. Por
consiguiente, el lector podrá descubrir, a través de las páginas, cómo
Christian Grey introduce a Anastasia Steele en un panorama totalmente nuevo e
inquietante para ella, uno que dista mucho de lo que acostumbra o, por lo
menos, acorde a su personalidad y a la actitud reservada e inocente que la
había caracterizado. Entonces, Christian, será su guía en un camino que la
llevará a descubrir que la sexualidad tiene diferentes matices.
Finalmente, más allá de no ser una novela que, en
términos generales, me haya encantado y de no ser el tipo de público que más
pueda disfrutarla ni para el que seguramente está dirigida, creo que puede ser
una buena opción para aquellos que busquen una lectura sencilla y típica de dos
amantes. En este caso, convergen el romance y el erotismo, mostrando a dos
protagonistas que, a pesar de ser muy distintos entre sí, buscan corresponder a
las circunstancias que les permitan ser compatibles y saciar su pasión al mismo
tiempo.
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