Nacido en Oslo, Noruega, Jostein
Gaarder es uno de los escritores más importantes que ha dado su país,
reconocido por ser un autor con un estilo literario reflexivo y filosófico, que
le ha valido múltiples galardones a lo largo de su carrera, la cual iniciaría a
partir de la creación de textos de corte infantil. Además de su trayectoria en
las letras, fue en algún momento profesor de Filosofía e Historia de las Ideas,
así como un distinguido conferencista en foros internacionales.
De su producción literaria podemos
señalar escritos como: “La Joven de las Naranjas”, “El Misterio de la
Navidad”, “El Vendedor de Cuentos”, ‘El Misterio del Solitario’ y por
supuesto, “El Mundo de Sofía”, su libro más exitoso y popular, que desde
su publicación en 1991, logró cautivar a un sinfín de lectores por todo el
mundo, encumbrando su nombre dentro de la literatura universal.
Particularmente, Jostein Gaarder es un
autor del que no había escuchado con anterioridad, sino hasta haber leído ‘El
Misterio del Solitario’, ejemplar que pese a no ser su obra más representativa,
es una excelente opción para familiarizarse con su trabajo y por ende, identificar
su prosa partiendo de una lectura sencilla y llamativa, apta para público de
todas las edades.
Es
así, que ‘El Misterio del Solitario’ es una novela juvenil y de fantasía que si
bien, no es propiamente filosófica, contiene varios pasajes que se prestan a que
el lector pueda realizar una reflexión e interpretación constante de las distintas
analogías y metáforas que la componen, concretamente, dirigidas a la manera que
tenemos para ver y entender la vida, a través de una concepción que destaca a
aquellas personas que cuestionan todo lo que les rodea y que con base a ello, persiguen
nuevos conocimientos.
De este modo, ‘El Misterio del
Solitario’ relata la vida de Hans Thomas, un joven que se ha embarcado junto a
su padre en un viaje por Europa con destino a Grecia, cuyo objeto es la búsqueda
de su madre, quien años antes, en el camino por encontrarse a sí misma,
abandonó Noruega y a su familia para convertirse en modelo. No obstante, la
travesía que emprende Hans Thomas no sólo es para buscar a su madre, sino que,
es también una oportunidad para explorar y descubrir su propia historia, la
cual parecerá estar formada por una serie de perfectas casualidades que han
llegado a construir su presente.
Si bien, la premisa central aborda el
camino de Hans Thomas hacia su madre, en el transcurso hará una introspección
de su persona y de su pasado, conforme distintos eventos van representando nuevos
aprendizajes para él. Esto, cuando en una gasolinera de paso, un misterioso
enano le regala una lupa, que impensadamente le servirá para leer un libro
diminuto que en el pueblo de Dorf le es obsequiado por un panadero local,
escondido al interior de un panecillo, pidiéndole únicamente guardar lo
ocurrido como secreto, cambiando para siempre su panorama.
De esta forma, mientras el trayecto de
Hans Thomas y su padre le acerca a su madre, en el pequeño libro comienza a desenterrar
una aventura que solo puede examinar utilizando su lupa y que rápidamente le causará
gran desconcierto. Así, poco a poco revelando un relato fantástico que
corresponde a Frode, un marinero que tiempo atrás naufragó hasta llegar a una
enigmática isla en la que la imaginación es un elemento poderoso cuando
converge con la realidad, dejando el testimonio de su inaudita experiencia en
aquel sitio y que termina por llegar a las manos de Hans Thomas.
Entonces,
la novela nos llevará a descifrar dos narrativas: el avance de Hans Thomas a Grecia
y por otro lado, el secreto del libro con las memorias de Frode, encontrando de
por medio dos historias que parecieran no tener relación entre sí y que sin
embargo, tienen una vasta conexión. Respecto al primer hilo, examinando la
relación de Hans Thomas y su padre, que es descrito como un hombre que gusta ampliamente
de la filosofía, pero que desde la partida de su esposa a Grecia, ha visto en el
alcoholismo un problema cada vez más latente y que representa una creciente
brecha en la comunicación con su hijo.
Adicionalmente, ‘El Misterio del
Solitario’ resalta el tema del destino como un instrumento rector de la vida,
empleando un criterio similar al que recogía la mitología griega, entendiéndolo
como una fuerza superior que obra sobre todo ser vivo indistintamente, por lo
que resulta imposible cambiar el curso de lo que ya está escrito, argumento que
podemos observar cuando la relación entre ambas narrativas parece cada vez más
estrecha.
En resumen, la lectura comprende un
viaje de autorreconocimiento y crecimiento personal desde la perspectiva de un niño,
cuya esperanza por ver reunidos a sus padres le embarca en una empresa que le
hará madurar y reconectar los lazos con su familia después de muchas
generaciones de incógnitas, aprendiendo que ser el equivalente a un comodín en
una baraja, no es tan malo después de todo.
Finalmente, ‘El Misterio del Solitario’
es un ejemplar que realmente disfruté y que puede ser leído ágilmente hasta el
final, dejando a su paso un grato mensaje para el lector que decida aventurarse
en sus páginas.
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