'Antes de que se Enfríe el Café': reseña de una historia que enseña que querer cambiar el pasado no es siempre la respuesta
¿Por qué decidí leer este libro?
‘Antes
de que se Enfríe el Café’ es uno de esos libros que de repente aparecen por
todas partes, con campañas de marketing en diferentes sitios y redes
sociales, con el objeto de despertar un interés general que, tal como me
ocurrió a mí, termina por manifestarse en una intención real de leerlo.
Si
bien he buscado adentrarme en la literatura japonesa a través de referentes como
Yasunari Kawabata, Osamu Dazai y, por supuesto, Haruki Murakami; con este
ejemplar surgía la oportunidad de acercarme a otro exponente de la cultura
nipona, a partir de una propuesta que, al menos en el papel, se mostraba
interesante.
De
este modo, decidí comenzar con su lectura y, al mismo tiempo, descubrir la
pluma de un escritor hasta entonces desconocido, del que en los últimos años se
ha hablado de manera positiva en distintos espacios literarios.
Sobre el autor
Nacido
el 3 de abril de 1971, en Osaka, Japón, Toshikazu Kawaguchi es un autor,
productor, guionista y director, reconocido a nivel mundial por la publicación
de su primera novela: ‘Antes de que se Enfríe el Café’, adaptada de la obra de
teatro homónima del propio Toshikazu, también de gran popularidad.
De
su trayectoria podemos destacar su labor en el teatro junto al grupo Sonic
Snail, con la puesta en escena de funciones con un enfoque emotivo, profundizando
en experiencias ligadas a las relaciones humanas, generando empatía en un
sector importante del público.
Así,
Toshikazu Kawaguchi ha perfeccionado un estilo literario caracterizado por la
introspección y la nostalgia en torno a la complejidad de las interacciones
sociales, particularmente cuando se aborda la pérdida como eje central.
Análisis narrativo y temático
Publicada
en 2015, 'Antes de que se Enfríe el Café' es una obra que pertenece al género
del realismo mágico, tomando como punto de partida una leyenda urbana en una
pequeña cafetería local de la ciudad de Tokio, llamada Funikuri Funikura, en la
que se cuenta que es posible viajar al pasado si te sientas en el lugar correcto,
aunque solo sea por el tiempo que tarde en enfriarse el café.
Bajo
ese contexto, el libro sigue de cerca la historia de cuatro clientes que, por
diferentes motivos, recuerdan con nostalgia aquellas palabras que nunca dijeron,
las cartas que no pudieron ser leídas o las llamadas que no fueron contestadas.
Por lo anterior, la idea de retroceder en el tiempo se vuelve tentadora para cada
uno de ellos, ante la esperanza de ver a un ser querido una vez más.
Uno
de los aspectos que no es accidental es el hecho de que el viaje al pasado
solamente puede durar hasta que se enfríe el café del comensal, lo que se
traduce en un sentido de urgencia por el período tan corto que esto representa,
por lo que aprovechar cada segundo resulta indispensable.
La
razón de que el argumento principal no se centre en una típica aventura o
misión en el tiempo, como suele suceder con esta clase de premisas, provoca que
la narración se pueda percibir tan humana y melancólica, pues el autor apela a
situaciones que -aun descritas con los elementos fantásticos que envuelven al
realismo mágico- pueden juzgarse como cotidianas y/o susceptibles de acontecer.
Incluso,
las referencias al diseño de la cafetería y su atmósfera, los detalles al
relatar la preparación del café y el cómo esto influye en su sabor, contribuyen
a la construcción de diálogos y personajes que casi parecen de carne y hueso, cuyos
sentimientos se evocan con claridad.
Finalmente,
por más que quede claro que una de las reglas de viajar al pasado sea que este no
podrá ser alterado por ninguna causa, el aprendizaje de cada cliente proporciona
un cierre emocional profundo, alejando el desenlace de una ficción meramente especulativa,
como es el caso de "La Biblioteca de la Medianoche" de Matt Haig, donde el peso
narrativo recae en las consecuencias de las decisiones y sus múltiples
resultados.
Mi experiencia con la lectura
He
de confesar que, al leer las primeras páginas, creí que la novela sería monótona
y sumamente fantasiosa; no obstante, conforme avanza, mejora considerablemente,
presentando escenarios que por lapsos son un tanto predecibles; sin embargo, el
verdadero valor radica en la prosa que utiliza el autor para transmitir las
emociones de cada protagonista.
Aun
creyendo que Kawaguchi peca ligeramente al ser redundante y repetitivo al
momento de enunciar las reglas del viaje al pasado, no me parece que esto
ocasione que la experiencia se vea afectada gravemente; pero sí puedo entender
que algunas personas lo consideren fastidioso e innecesario.
Dicho
esto, puedo puntualizar que disfruté la lectura; sin llegar a colocarla dentro de
mis favoritas, no me niego a continuar con la saga más adelante.
¿Lo recomiendo?
Puedo
concluir señalando que ‘Antes de que se Enfríe el Café’ es recomendable; sin
ser un texto brillante o de otro mundo, sí es un ejemplar ameno, sencillo y
capaz de conectar con cualquier tipo de lector.
El
tono reflexivo que observamos al final cobra mayor fuerza, otorgando un nuevo
matiz a las incursiones temporales, invitando más a la introspección que a la espectacularidad
y al asombro.
Gracias por leerme. Si ya
conoces esta obra o te gustaría leerla, te leo en los comentarios.

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